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El Autismo de Asperger supone un deterioro grave en las personas afectadas por esta enfermedad, y que intefiere especialmente en la relación con las  personas que las rodean. A menudo se sienten como “alienígenas en otro planeta”. En esta entrevista voy a reflejar la influencia positiva del Taijiquan  sobre este tipo de trastorno, salvaguardando la identidad de mi interlocutor dado el carácter personal de las declaraciones que en ella se van a  manifestar.   Leippert: Desde hace algunos años eres practicante de Taijiquan en la Escuela “La Pagoda”. ¿Qué te empujó a iniciarte en el Taijiquan?   Anónimo: Curiosamente, cuando yo comencé no tenía ni idea de lo que realmente era  el Taijiquan. Empecé a tener contacto y atracción con las artes marciales asiáticas  durante mi tiempo de estudiante.    Leippert: Tú llegaste a la Escuela en unas condiciones especiales, lo que representó  todo un reto tanto para profesores como para compañeros de clase, e incluso para ti  mismo. ¿Podrías hablarnos un poco sobre ello?   Anónimo: En primer lugar y sobre este punto en cuestión os doy las gracias porque lo  habeís sufrido conmigo. Soy Autista de Asperger, pero me diagnosticaron ya en edad  adulta. No dispongo de ese filtro natural e innato que permite ignorar información  irrelevante y enfocarla desde la perspectiva correcta. Cosas como las expresiones  faciales, la ironía, etc., me suponen un duro esfuerzo sobre el que tengo que practicar  y aprender. Antes de tener mi primera experiencia con el Taijiquan, hice saber al Maestro Dietmar Stubenbaum a través de correo electrónico que para mí era  bastante difícil tratar con personas extrañas y adaptarme a situaciones nuevas. No le dije concretamente que trastorno padecía. Su respuesta fue que  acudir a la Escuela sería positivo e indicado, conocería mucha gente agradable en las clases y que el aprendizaje del Taijiquan me haría descubrir  muchas cosas.  Cuando llegué a “La Pagoda”, el primer mes fue abrumador por la gente desconocida, por el nuevo espacio, la cantidad de movimientos que tenía  que aprender, etc. Eso provocaba en mí una tensión constante y necesitaba quedarme en un rincón de la clase para poder escapar de la avalancha de  información que me llegaba.    Leippert: Todavía puedo recordar con claridad el primer día que llegaste y debía enseñarte los movimientos básicos. Después de los primeros minutos  me di cuenta de que me enfrentaba a un reto. Estar al menos a un metro de distancia y no tocarte era imprescindible pues la situación era tensa e  incluso aterradora para ti. Cuando hacíamos movimientos rápidos observaba en ti expresiones de miedo y rápidamente recurrías a protegerte con tus  brazos en señal de defensa. Sinceramente, me sentí un poco agobiada, pues nunca antes había oído hablar del Síndrome de Asperger. ¿Qué provocó  que continuaras?   Anónimo: Bueno, yo creo que todos tuvimos que aprender mucho y me alegro de haber tenido esta oportunidad. Sobre lo que me indujo a seguir  adelante no lo sé exactamente, pero sí sé que hubo momentos en los que estuve a punto de abandonar. En primer lugar, fue positivo el hecho de que  nadie me rechazara por ser diferente. No me gusta cuando la gente me toca con guantes de seda o me asalta con mil preguntas. Por otra parte, por  supuesto, el movimiento en sí en la práctica del Tajiquan, me encantan los círculos y todo lo que tiene formas redondeadas. Y por último, el hecho de  que durante el primer mes pude enfrentarme por mí misma a ese nuevo espacio, sin mucho contacto físico, pero con una cantidad inmensa de  información nueva que tenía que asimilar.   Leippert: Tú dices que te gustan particularmente los círculos. ¿Es algo común en las personas con Síndrome de Asperger?  Anónimo: En muchas de ellas sí. Los círculos tienen algo de relajante y de fascinante, no tienen principio ni fin, junto con las curvas son algo muy  habitual en la naturaleza, en una manzana, un tomate, un planeta, los sistemas solares. Nuestro planeta se mueve elípticamente dibujando grandes  círculos. En un círculo las fuerzas de cada uno de sus puntos actúan hacia el centro.Todo ello es tan fascinante como el número Pi, que aún habiendole  calculado más de 1 millón de decimales, todavía no se le ha descubierto periodicidad alguna. No entiendo como alguien no puede estar fascinado por  los círculos.    Leippert: ¿Qué te atrae del Taijiquan y qué aspectos del mismo te resultan difíciles de manejar?  Anónimo: Me atrae el holismo del Taijiquan, aunque fue muy difícil al principio involucrarse con los muchos y nuevos conceptos, diferentes formas de  interpretar que tiene, y que como tú sabes necesitaríamos de bastante tiempo para discutir sobre ellas. En cuanto a la segunda parte de la pregunta,  es difícil concretar, especialmente cuando se trata de asuntos sobre la percepción, porque mi percepción es a veces muy diferente a la tuya, así que  tuve que traducir con mucho esfuerzo ciertos términos y todavía muchos de ellos siguen siendo sólo teóricos en mi mente, ponerlos en práctica es  todavía difícil. Aunque desde principio me gustaron las formas de Taijiquan, el Tuishou (empuje de manos) no es realmente lo mío porque el contacto es un aumento  de información que me produce estrés, y eso hace que la comprensión de los Principios sea ardua.  También las formas de armas son para mí un nuevo reto, primero porque un arma en las manos de mis compañeros es una nueva fuente de  información, cosa que hoy en día he aprendido a manejar, y segundo, esto sucede especialmente con la espada y el sable, por los reflejos que sus  hojas producen constantemente a causa de los movimientos rotativos que hacemos y que se convierten en una verdadera tormenta de información,  sobre todo cuando trabajamos frente a espejos.   Leippert: En primer lugar, cuando tú estabas aprendiendo las formas, tenías que detenerte cuando cambiábamos la dirección y nos tenías que dar la  espalda. Hoy ya no es ese el caso. Ese es sólo un ejemplo de los cambios que has experimentado. ¿Puedes describir algún otro cambio que reconozcas  en los últimos años?. No sólo respecto a tu entrenamiento, sino también en otras áreas.   Anónimo: Han sido muchos. En primer lugar y en relación a los cambios de dirección que antes mencionabas, ya que probablemente mucha gente no  lo entenderá, cuando cambio de dirección lo que yo visualizo cambia, mi posición en relación con mis compañeros cambia, si los tengo delante mi  percepción es visual, pero si los tengo detrás la información llega a través de mis oídos y en algunos casos a través de las vibraciones del suelo. Toda  esa nueva información que me llega tengo que reajustarla constantemente.   Algo que en la mayoría de las personas funciona automáticamente yo lo tengo que ir aprendiendo gradualmente. He estado obligada a aprender nuevas estrategias para procesar la información e introducirla en mi vida diaria. El primer avance que he apreciado es que no adopto una posición de defensa ante pequeños cambios, por lo que mi relación con mi entorno es cada vez más relajada, he ganado confianza en mí mismo, y la relación con mis semejantes se ha hecho más fácil. Pero las situaciones imprevistas y completamente nuevas me siguen abrumando completamente, entonces se me nota que soy Asperger.   Leippert: Nuestra percepción, sin embargo, es que muestras un cambio verdaderamente increíble. Antes solías refugiarte en cuclillas en una esquina,  y ahora eso sucede rara vez o cuando entrenamos en un lugar desconocido. Tuvimos que desarrollar la capacidad para entender cuánto tiempo  necesitabas para estar solo y cuándo debíamos incorporarte al entrenamiento.  Las convulsiones se han ido reduciendo significativamente. Últimamente no te he visto en ese estado (para el lector: los puños apretados fuertemente  sin poder abrirlos) Antes tenía que asegurarme de que tus compañeros te dejaran espacio y que mantuvieran la distancia sobre ti, aunque había personas que no lo  respetaban y yo tenías que intervenir, pero esto hoy en día es raro que suceda, tal vez con alumnos nuevos o con alguien insensible que no entiende  que puedas tener problemas con tu entorno.  Tocarte y corregir la alineación de tu cuerpo era imposible, sólo lo podíamos hacer verbalmente, pero hoy ya no es un problema. Cuando ya poco a  poco te podíamos tocar reaccionabas con tensión y espasmos, pero hoy ya estás consiguiendo que podamos corregirte. El Tuishou no era posible y además era difícil para ti, y ahora puedes practicar incluso con extraños.  Todavía te resulta difícil decirnos cuándo tienes exceso de información y necesitamos reconocer cuándo has alcanzado el límite.  Esto al principio fue  un poco mal, y a menudo te sobrecargábamos, pero pienso que hoy en día hemos desarrollado cierta sensibilidad para saber cuándo parar antes de  que suceda.  Tu percepción es de una naturaleza diferente a la nuestra, por ejemplo no puedes diferenciar entre caliente y frío; las instrucciones no las puedes  basar en sensaciones sino en explicaciones lógicas.  Carecer de esas sensaciones es un incoveniente ya que son un factor importante en el aprendizaje  del Taijiquan. Por ello nosotros hemos tenido que desarrollar estrategias para que puedas comprender ese tipo de cosas. Hoy en día te relacionas con tus compañeros de clase de forma más relajada, hablas con ellos, y al principio te alejabas de ellos.  Al menos, en cuanto a tu entrenamiento y tus relaciones personales en “La Pagoda”, se puede decir que estás más relajada. Tú trabajas como  ingeniero en una importante compañía. ¿Tus compañeros de trabojo o tu entorno personal te comentan algo sobre cambios que hayan notado en ti?.  Anónimo: Sí, y eso me anima a seguir luchando. Si hoy en día me encuentro con alguien desconocido, esa persona tendría que mirarme muy bien para  darse cuenta de que soy Asperger, cosa que hace todo menos complicado. No es que ahora lo pueda controlar todo, todavía me cuesta clasificar  muchas cosas, pero he aprendido mucho, y ahora puedo decidir a quién y cuándo debo decirle que soy Asperger, antes era imposible.    Leippert: ¿Qué advertencias harías a quien quiera enseñar a alguien con síndrome de Asperger?   Anónimo: El grado de discapacidad y las habilidades en personas con síndrome de Asperger no son comparables; no hay una manera única de enfocar  el aprendizaje para personas con estas características. Entrenar a personas con síndrome de Asperger supone un esfuerzo mayor que con otras personas “normales”. Los primeros meses, incluso años, se  debe dar respuesta a todas esas preguntas y dudas que una persona “normal” no plantearía. Ya que pueden darse “situaciones extremas” para la  personas con síndrome de Asperger, se debe de crear un ambiente seguro para ellas, se deben romper esas rutinas y  procesos en los que las personas  con síndrome Asperger están inmersos y de los que tanto dependen, aunque también es importante la predisposición del alumno. Como te dije antes,  enseñar a una persona con síndrome de Asperger representa un desafío que sólo puede tener éxito si el maestro es extremadamente sensible y  flexible. Sin una gran experiencia y un gran conocimiento de Taijiquan no se va a ser capaz de adaptar la formación a las necesidades específicas del  alumno con síndrome de Asperger.   Leippert: Te quiero dar las gracias por esta conversación que hemos mantenido. Asimismo, me gustaría decir que estamos muy contentos de tenerte  en nuestra “Pagoda-comunidad”. El síndrome de Asperger es sólo una parte de ti que simplemente te pertenece, en el resto encontramos una persona  compasiva, afectuosa y servicial, que no queremos echar en falta. Foto de arriba: representación de la posición retraída de una persona con síndrome de Asperger cuando la cantidad de información que le llega es  demasiado grande.
Autismo y Taijiquan Entrevista a un Autista
Texto original: www.die-pagode.de